LONDRES.- El conservador David Cameron se convirtió ayer en el nuevo primer ministro británico tras la renuncia del laborista Gordon Brown, y anunció que formará un gobierno de coalición "fuerte" con los liberal demócratas de Nick Clegg, quien será viceprimer ministro, según trascendió. "La reina me ha invitado a formar gobierno", declaró Cameron a su llegada al número 10 de Downing Street procedente del palacio de Buckingham, junto con su esposa Samantha. Será el premier más joven en casi dos siglos,
Este desenlace fue posible tras la dimisión de Brown, gran perdedor de las elecciones, que no obstante trató de aferrarse hasta el último momento al poder que heredó en junio de 2007 de Tony Blair sin pasar por las urnas. El fracaso de las negociaciones con Clegg para formar un gobierno laborista-liberal derivó en su abandono. "He informado al secretario particular de la reina de mi dimisión", dijo Brown visiblemente emocionado en su última declaración oficial. Al mismo tiempo anunció que su renuncia como líder del partido laborista, anunciada la víspera, era "efectiva inmediatamente" y, sin nombrar a Cameron, deseó buena suerte a su sucesor.
Frente común
"Tengo el objetivo de formar una coalición completa y verdadera entre los conservadores y los liberal demócratas", dijo Cameron en su primer discurso oficial. "Creo que es la manera correcta de proporcionar a este país el gobierno fuerte, estable, bueno y decente que creo que tanto necesitamos", agregó, poniendo fin a cinco días de incertidumbre política tras la elección el pasado jueves de un Parlamento sin mayoría absoluta. "Nick y yo queremos dejar a un lado las diferencias partidarias y trabajar duro por el bien común y el interés nacional", agregó el líder tory. Los liberal demócratas, que todavía no se han pronunciado públicamente sobre el acuerdo, debían reunirse en breve para aprobar la oferta de Cameron, cuyos detalles sin embargo se desconocen.
Pese a las grandes diferencias existentes entre sus programas, principalmente en temas como Europa, la Defensa, la inmigración o la reforma electoral, la aritmética favorecía un pacto de los liberal demócratas con los conservadores, que obtuvieron 306 escaños -20 por debajo de la mayoría absoluta-, porque juntos dispondrían de un grupo mayoritario de 363 diputados en el Parlamento. (AFP-NA)